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Laboratorios5 min7 de septiembre de 2026

Fase preanalítica: dónde se originan la mayoría de los errores de laboratorio

La mayor parte de los errores no ocurre en el analizador sino antes de que la muestra llegue a él. Trazabilidad de la muestra en extracción, transporte y derivación.

Los laboratorios invirtieron durante dos décadas en automatización analítica, controles de calidad internos y programas de evaluación externa. El resultado es una fase analítica con tasas de error muy bajas. Sin embargo, la literatura especializada coincide en que entre el 46% y el 68% de los errores de laboratorio se originan en la fase preanalítica: identificación del paciente, solicitud, extracción, rotulado, conservación y transporte de la muestra.

Dónde se rompe la cadena

Identificación. Muestras rotuladas a mano o con etiquetas impresas después de la extracción, solicitudes con datos incompletos, pacientes homónimos. Un error de identificación no se detecta en el analizador: produce un resultado técnicamente válido asignado a la persona equivocada.

Extracción y condiciones del paciente. Ayuno no verificado, horario de toma incorrecto para determinaciones con ritmo circadiano, tubo o anticoagulante equivocado, orden de llenado de tubos no respetado.

Conservación y transporte. Es especialmente crítico en extracciones domiciliarias y en centros periféricos que derivan a una sede central: tiempo entre extracción y centrifugado, temperatura durante el traslado, exposición a la luz en determinaciones fotosensibles.

Derivación. Cuando una determinación se deriva a un laboratorio de mayor complejidad, la muestra cambia de manos y muchas veces de sistema. Si la trazabilidad depende de remitos en papel, el laboratorio pierde visibilidad justo en el tramo de mayor riesgo.

Del remito al evento registrado

La trazabilidad preanalítica requiere que cada muestra tenga una identidad única desde la extracción y que cada cambio de estado quede registrado como un evento con responsable, fecha, hora y lugar: extraída, rotulada, en tránsito, recibida, centrifugada, derivada, procesada. No alcanza con saber dónde está la muestra ahora; hay que poder reconstruir todo su recorrido.

En extracciones domiciliarias, eso implica que el extraccionista registre la toma en el domicilio con la identidad del paciente verificada, rotule en el momento y que el sistema controle los tiempos máximos hasta el procesamiento según el tipo de determinación.

Indicadores de calidad preanalítica

Los organismos internacionales de referencia en calidad de laboratorio proponen indicadores específicos para esta fase. Entre los más útiles en la práctica: tasa de muestras rechazadas por motivo (hemólisis, coagulación, volumen insuficiente, rotulado incorrecto), tasa de errores de identificación, porcentaje de muestras que superan el tiempo máximo entre extracción y procesamiento, y tiempo total de respuesta medido desde la extracción, no desde la recepción.

Este último punto es clave: un laboratorio que mide el tiempo de respuesta desde que la muestra entra al área técnica está midiendo solo la parte del proceso que ya controla.

Acreditación y auditoría

Las normas de acreditación como ISO 15189 exigen procedimientos documentados para la fase preanalítica y registros que permitan demostrar su cumplimiento. Un laboratorio que registra cada evento de la muestra en origen no solo reduce errores: tiene la evidencia disponible cuando la pide un auditor, un financiador o un paciente.